junio 16, 2006

Inteligente y apasionado ...

 
 

 

 
 
Cuando nos atrae un hombre al que percibimos inalcanzable y al que admiramos, nos convertimos en seres tímidos, apabullados y aunque se consume el encuentro amoroso, nos mantenemos con esa sensación que entre la timidez y la pasión nos hace sentir felizmente torpes.

Cuando la vida nos ofrece la oportunidad de disfrutar de un hombre pleno, es decir; inteligente y apasionado, no queremos que termine nunca esa magia que nos envuelve, mucho menos, cuando empezamos a descubrir que ese hombre al igual que nosotras siente timidez y se muestra tan torpe como nosotras, por ejemplo al desnudarnos.

La timidez del hombre con las condiciones descritas; inteligente y apasionado, es lo mas parecido a encontrar un tesoro, por lo regular no estamos dispuestas a perderlo, a medida que se va consolidando esa relación, la atracción se va haciendo más intensa, la comunicación y la seguridad que va fluyendo de la misma se convierten en complementos afrodisíacos que nos mantienen en un éxtasis permanente.

Por lo regular, terminamos enamoradas de ese ideal de hombre que ya en nuestras manos se hace humano y nos va proporcionando momentos que sin duda, perduraran por siempre en nuestra memoria tan solo al cerrar los ojos y dejar que se sucedan las sensaciones vividas a través de besos, caricias y sonrisas compartidas. En el encuentro con un hombre inteligente y apasionado, no hay que aparentar que las cosas no están sucediendo, suceden y se asumen los riegos, se consienten situaciones y se da permiso de acción. En un solo momento se conjugan cuerpo, alma y deseo, apreciamos lo bueno que es estar vivo y de poder despojarnos de las barrares que impiden dar paso a quien nos da paso a sentir a través de él. Lástima que no exista un contenedor de olor y sabor que nos permita guardar eternamente la esencia.

junio 11, 2006

Carencias e incomprensión…

 

 

 

 
 
 
 
Hay pero que calor!!!…. Y no es el verano que entra para que lo disfrutemos en ríos y playas, es el calor de los años que se lleva consigo esa palabra griega que nos acompaña de tiempo en tiempo: el mens o lo que es lo mismo en criollo; la luna, hablo del climaterio, de la menopausia o de la cuestión... Y cuando este lento proceso ocurre, se suceden muchos síntomas en nuestro organismo, el cambio hormonal hace de la suya y nos provoca: aumento de peso; sofocos o bochornos de calor bruscos; insomnio; fatiga; sudor por las noches; sequedad vaginal; pequeñas pérdidas de memoria; cambios de humor... y sobre todo nos llena de un calor sexual hacia nuestro compañero, que cuando no se satisface nos lleva a la frustración y nos sentimos secas y no deseadas. Pero que pasa con ellos? si bien la ciencia tiene contradicciones de si existe o no la andropenia, la menopausia masculina o la andropausia, exista o no, el hombre también tiene sus sofocones, dolor muscular, cansancio físico y problemas de sueño, se sofoca sin esfuerzo, se le reduce la frecuencia de sus relaciones sexuales y la intensidad de sus orgasmos, así como su libido y placer al hacer el amor, Lo invade la tristeza y se le comienzan a caer todo, incluyendo los pelos ... es decir, hombres y mujeres, en el trayecto hacia los cincuenta vamos sintiendo el rigor de los años.
El hombre va al médico y nunca sale con receta para su andropenia, ni le indican tratamiento para el descenso de sus niveles hormonales, se auto receta una pastillita azul, una muchachita y ya se siente macho otra vez, hasta tanto tome conciencia de sus carencias de varón…. nosotras nos lamentamos, nos echamos fresco, nos amamos a si misma, nos damos una ducha fría y esperamos pacientemente que se vaya el calor.
La lucha entre mujer y hombre en este punto de la vida, es la misma, ambos combatimos un síndrome común que afecta adversamente la función de múltiples sistemas orgánicos, que provoca diversos trastornos psíquicos y neurológicos y que lamentablemente también afecta el sexo. Para ambos la lesión en el alma es la misma: carencias e incomprensión.

junio 02, 2006

¿Cuál es tu papel? ser o no ser


 
 
 

 

 
 
 
El ser humano invoca con pena, en otros casos con desesperación una de las frases mas acertada de la humanidad SER O NO SER, donde la mezcla de la gloria y sordidez que caracteriza la naturaleza humana ya no esta representada por Hamlet, sino por nosotros, hijos dignos de la angustia y la indecisión, que alcanzamos reales y dramáticas actuaciones a través de nuestra eterna práctica en la comedia de los equívocos.

Nos arropa o no la irresponsabilidad?
Amamos o nos vendemos?
Actuamos por principios o ejecutamos por interés?. Damos oportunidades al talento o sacamos partida de mujeres y hombres, gay y lesbianas por poco tiempo?
Somos justos o por el contrario la venganza es nuestra balanza?

SOBREVIVIR es nuestra obra; bien lograda, interesante, instructiva y siempre en movimiento, se trata de entender y asimilar una sociedad cambiante en la que los ideales se extinguen, donde la honestidad es casi ficción y donde buscar oportunidades es un trauma, donde la política se enferma por los políticos, donde el trago ya no es un placer sino evasión y donde la vagina aprende a fingir.

En SOBREVIVIR el sistema y la miseria humana son protagonistas de gran experiencia, su papel es sacarnos de la obra, lo que da garantía a la magistral actuación de todos y cada uno de los actuantes que por demás son espectadores de la misma. Esta obra en nuestro caso, es la vida del pueblo dominicano y de todo aquel que en esta tierra busca de sueños y oportunidades llevando consigo dos herramientas imprescindibles: voluntad y deseo de vivir. Los papeles por los que pueden optar los personajes en esta obra, mantienen dos características especiales; mantener los principios o alejarse de ellos. ¿Cuál es tu papel?, Ser o no ser.