agosto 02, 2016

Sociópata Institucional

El trabajo más productivo es el que sale
de las manos de un hombre contento. Victor Pauchet.

El día a día de los empleados públicos es gratificante porque la etiqueta del trabajo es el servicio a los demás, pero al mismo tiempo es peligroso porque la dinámica institucional muchas veces conspira en contra de la salud emocional del empleado, dado que en cualquier nivel de la estructura de la organización podríamos encontrar la figura del sociópata institucional.

Quién es un sociópata? Es ese personaje cuya patología psiquiátrica lo conduce a cometer crímenes a sangre fría o sencillamente romper con la noción de la importancia de las leyes, los derechos individuales y de las normas que regulan la sana convivencia de los seres humanos, el sociópata junto al narcisista y a los maquiavélicos, constituye la triada oscura o el lado oscuro de la inteligencia emocional.

Si bien el sociópata puede demostrar empatía cognitiva, no así empatía emocional o algún tipo de preocupación empática, es decir, que no se preocupa por las consecuencias humanas de su conducta de mentiras y manipulación, por lo tanto, no existe la preocupación, ni el remordimiento, demostrando que sus sentimientos son muy superficiales, podría decirse, que cuentan con una base cerebral de inteligencia emocional débil.

El sociópata en las instituciones se podría representar bajo el manto de diversos perfiles, pero señalo tan solo tres; el clásico jefe que intimida, maltrata y adquiere las ¨virtudes¨ del tirano; el jefe controlador, que se caracteriza por una vigilancia constante del trabajo, asedia por correo electrónico o teléfono y por último; el jefe indeciso, ese que nos pone a trabajar por horas y luego cambia de idea de forma reiterada. Si bien a estos tipos de jefes algunos autores lo llaman tóxicos, yo me permito llamarles sociópatas institucionales, porque tronchan el desarrollo de las capacidades intelectuales y la inteligencia emocional (IE) de sus empleados, debilitando la institucionalidad deseada.

Un sociópata institucional por lo regular nos falta el respeto; nos trata injustamente; no valora nuestro trabajo o se apropia de la autoría del mismo; su preferencia es personal no institucional,  no escucha y no tiene la mínima idea de lo que es la cortesía. Cómo nos damos cuenta de los efectos de tener un sociópata institucional como jefe? cuando; nos mantenemos de mal humor, generando sentimientos de persecución lo que provoca la pérdida de atención a las tareas que debemos realizar; nos sentimos permanentemente escépticos; nuestros juicio constantemente se encamina a lo negativo; se nos hace difícil reunir ideas e informaciones, castrando la posibilidad de ideas creativas e innovadoras a favor del cliente-ciudadano; no sentimos inspiración, ni motivación, ni pasión por el trabajo y cuando perdemos la conciencia y gestión de nuestro estado interior.

Se podrían enumerar infinitos y nefastos efectos producto de tener un sociópata como jefe, entonces, ¿qué hacer si aún mantenemos un sistema laboral débil, con marcado rastro de los años 50, con un filosofía institucional carente de significado, poco realista y pensada en el jefe y no en el empleado?  Pienso que Daniel Siegel nos da una respuesta con el ¨mindfulness¨ o conciencia plena, una terapia eficaz para relajarnos y lograr equilibrio, además de que nos permite cultivar una presencia que planea sobre la experiencia del momento, ¨una conciencia que juzga y no reacciona ante los pensamientos y sentimientos que puedan pasar por nuestras mentes¨, por lo menos, es una solución que anestesia el cerebro, dándonos la oportunidad de desarrollar las capacidades que requiere la construcción de la sociedad del Siglo XXI.


La autora es:
Comunicadora Social

Psicóloga Organizacional 

noviembre 11, 2015

Esperanza Lopéz


"Escucha el sonido de esa campana.
Sólo hay una campana y sin embargo el sonido es múltiple
"
Leonardo Da Vinci 

Esperanza López o Doña Esperanza de Lightgow o simplemente Esperancita, es un ser humano excepcional, que tendríamos que colocar como ejemplo de cómo vivir en plenitud a los 70. Sus principios básicos van acorde con la calidad de vida que merece todo ser humano.

Ella goza de independencia, libertad y prestigio ganado a fuerza, no tan solo de trabajar, sino tambien de la tremenda personalidad que le adorna y le permite a sus años abrir nuevos caminos e iniciar nuevos retos, como es su escuela de cocina. Es decir, que dar y compartir forman parte de su esencia.

Alegre y positiva, habla de su vida y sus experiencias, no esconde el dolor, habla con la verdad... como solo lo hacen los seres superados. Una mujer que viste con color, vive del color y cocina con color, una eterna primavera que llena de inspiración y alegría a quienes les conocen.

diciembre 06, 2012

Narcóticos Anónimos. El valor terapéutico de un adicto

He estado en contacto con un grupo de jóvenes en recuperación por problemas de drogas y/o alcoholismo, forman parte de Narcóticos Anónimos (NA), una institución con presencia mundial y formada por hombres y mujeres que sobre la base del apoyo mutuo luchan por mantenerse libres de esas adicciones. Su lucha los engrandece; apoyarlos nos permite aportar a mantener una sociedad libre de las drogas. 

El éxito del programa de Narcóticos Anónimos, radica en que los participantes aceptan su condición de enfermos en recuperación y en que juntos han asumido una responsabilidad institucional e individual de ayudar a otras personas que están pasando por los mismos problemas, presentándoles su vida como ejemplo. Sin duda, como bien dicen ellos, “el valor terapéutico de un adicto en recuperación no tiene comparación, por la capacidad de entendimiento sobre la problemática”.

Narcóticos Anónimos, no cobra cuotas, ni está afiliado a ninguna institución, hospital o centro de recuperación, lo único que solicitan para aceptar a un persona con adicción a cualquier tipo de drogas, es que esta tenga el deseo de dejar de consumirlas. 

Iniciar el programa de NA, es asumir estar enfermo, reconocer su condición de adicto, asistir dos horas por noventas días de forma consecutiva a las reuniones. Sus locales están ubicados en Santo Domingo, Bávaro, Santiago, Puerto Plata Sosua y Bonao. 

Esta es una gran oportunidad para que cualquier relacionado nuestro salga de esa trampa, que aniquila la naturaleza humana. 

Si los desea contactar, estos son los teléfonos: 809-435-2424 o al celular 809-910-9171 o acceda a su dirección web http://convencion7.unlugar.com o http://www.na.org.

febrero 25, 2008

El amor, más que sentimiento... Arte

Balzac decía que el amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte.

Partiendo de la frase citada de Honore de ese gran novelista francés del Siglo XIX y dando seguimiento a los beneficios que ofrece hacer el amor en materia de salud del artículo anterior, comparto con ustedes un fragmento del libro. El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez:

"...me esperaba sentado en el heno con una bolsa de cosas de comer, enjugaba con pan mis primeras salsas de adolescente, me metía las cosas por allá antes de comérselas, me las daba a comer. Me metía los cabos de espárragos para comérselos marinados con la salmuera de mis humores íntimos, sabrosona, me decía, sabes a puerto, soñaba con comerse mis riñones hervidos en sus propios caldos amoniacales, con la sal de piedra, pimiento picante y hojas de laurel y me dejaba hervir lento en las malvas incandescentes de los atardeceres efímeros de nuestros amores sin porvenir. Me comía de pies a cabeza con unas ansias y una generosidad de viejo que nunca más volví a encontrar en tantos hombres apresurados y mezquinos que trataron de amarme sin conseguirlo en el resto de mi vida sin él..."

... Sin dudas, otras de las bondades de hacer el amor es cuando crea una alianza con los alimentos dejando que todos los sentidos sean parte del acto, creando huellas que marcan diferencias y que permiten identificar a un buen amante. Las características de este las distinguiras cuando nos trata sin apuro, despacio y suavemente, es decir, un bocado lento y suave que nos deja apreciar la forma y sentir los movimientos, como si estuviéramos degustando un buen vino y disfrutando de su color, olor y forma.