diciembre 01, 2005

Sin dos pesos en los bolsillos...

 
 
 

 
 
Cuando decidí salir de vacaciones, no pensé en lo difícil que sería pretender vacacionar sin dos pesos en los bolsillos... de todas formas les cuento que las tomé y las disfruté…. El truco? Simplificar y vivir el presente llena de optimismo.
 
El primer día, confieso que quería salir corriendo para el trabajo, pero las mañanas siempre son buenas consejeras y al día siguiente como impulsada por un resorte, comencé a tirar cosas viejas de un pasado feliz; servilletas, cartas de amor, abanicos, cajetillas de cigarrillos vacías con mensajes, poemas grabados hasta en funda de colmado… y pequeñas cosas que en una época significaron mucho, pero que siempre se mantuvieron guardadas - para no decir escondidas - , para evitar celos o algún conflicto sin sentido.
 
No hay un rincón de mi casa por el que no haya pasado la simplificación, se fueron; ollas rotas y renegridas, zapatos que ya no se usan, vestido guardados por romanticismo, corona y bandas de concursos, pañuelos, se fue todo lo que no era útil y estuviera roto… hoy estoy feliz, me siento como diría un amigo “aliviá”, el no tener los dos pesos para salir de vacaciones me permitió comenzar ese proceso de simplificación y que bien me siento! Comencé en casa y no termina ahí, el proceso de desenmarañar la cotidianidad no se ha detenido… continua con los amigos (pesimistas), en el trabajo, en mis preferencias al ver las noticias de cada mañana, harta estoy de ver desde las 6:00 a.m. (minutos mas, minutos menos), una misma programación en los principales canales nacionales, la mismas presentación de las portadas de los diarios, las mismas pautas comerciales a la misma hora en diferente canal. Yo no deseo seguir acumulando polvo e inutilidades, no deseo complicaciones ni insatisfacciones… simplificar me invita a alimentar mi alma, a escribir, a crear, pero sobre todo, me invita a buscar felicidad, a proteger mi salud y prevenir el agotamiento mental que sobreviene cuando pasamos demasiado tiempo haciendo solamente lo que "tenemos que hacer cada día", en vez de hacer lo que nos alegra el alma. Opte por simplificar y establecer prioridades, por reafirmar mi optimismo y ser feliz, aun sin dos pesos en los bolsillos.

2 de diciembre, 2005