febrero 17, 2006

La desnudez de David.

 
 

 

 
 
 
Seguramente hemos olvidado la primera vez en que vimos la imagen de un hombre desnudo, sobre todo aquella vez, tiempo atrás, olvidado casi…, en que conocimos el David de Miguel Ángel en una clase cualquiera de historia universal en bachillerato, al verlo en esos años, no reparábamos en la estética de la obra, mucho menos en que expresaba, solo veíamos con picardía que el David estaba desnudo y con su miembro viril expuesto.


Con el pasar del tiempo cuando pasamos de esa imagen de mármol a la realidad de la carne, es cuando tomamos consciencia de la belleza de la desnudez del hombre, entendemos que no es de mármol y sí vital. Tres David nos ofrece el arte, dos de ellos vamos a obviarlos porque son la representación del adolescente de la conocida historia, pero el de Miguel Ángel, se nos presenta hecho hombre, sudoroso con venas, arterias y coraje…una representación ideal del conjunto de la belleza masculina que todas quisiéramos. Este David muestra en su desnudez, fuerza y voluntad, Buonarotti le da vida en la expresión de su mirada y sobre todo, en su movimiento contenido que nos significa la determinación de blandir la onda y atacar a Goliat. Siempre se ha hablado del tamaño del pene de David (nosotras también hablamos de eso), los críticos han sido implacables al decir que el tamaño de su miembro no se corresponde a sus dimensiones, sin embargo, en una investigación científica que se presentó en Florencia, Italia, sobre ese punto, expresaron que la dimensión de los órganos genitales de David eran correctas para un cuerpo masculino en tensión física antes de un gran esfuerzo. Los profesores de anatomía de la universidad de Florencia añadieron que el cuerpo de David ere perfecto con el único error anatómico de la ausencia de un relieve muscular en la espalda, error conocido por el propio artista.
David es símbolo de perfección y belleza su replica esta expuesta con solemnidad delante del palacio de la Signora, representando el poder de Florencia. Sin duda este David nuestra y expresa lo que cualquier mujer puede anhelar, tal vez por ello se reguarda su original en la Galería de la Academia de Florencia. Cada una de nosotras puede tener un David, en replica u original va a depender de cómo lo valoremos.

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