marzo 24, 2006

Todo se cae

    
Caer no es agradable, más bien es doloroso; a los que no nos gusta esa sensación que produce el caer, procuramos buscar una cura o solución inmediata, que en muchos casos, no es la más adecuada. Se nos cae el ánimo y nos sentimos apáticos, intentamos dejarnos llevar por los amigos y salimos a disipar; si se nos cae el pelo, operación peluca, terapia capilar, se siembra pelo o nos ponemos un turbante; si se caen los senos a levantarlos con el bisturí o a levantar pesas; se caen puentes y torres y se busca solución; cae la virilidad masculina y una publicidad de la TV les ofrece a los caballeros la sonrisa de una mujer joven, que refleja satisfacción, por que el marido uso el producto que anuncian. ¿?

Cuando caemos debemos levantarnos, midiendo aun con dolor las posibilidades de hacerlo y tomándonos el tiempo que necesitamos para lograrlo. Así hice yo, cuando pasando por la calle Martín Puchi en Don Bosco, tropecé con unas cajas de madera, que estaban ocupando el espacio que pertenece a los peatones. Largo a largo caí perdiendo el cuadre, inmenso dolor en todo mi cuerpo… la voz de un caballero que intentaba socorrerme…mi pedido a que me permitiera reponer del aturdimiento… un conteo hasta diez y permití que me ayudara a levantar, todo en fracción de segundos.

El panorama no pintaba nada bonito, mi tobillo hinchado y feo como coco seco, los pantalones rajados en ambas rodillas, permitían ver dos monedas de las que ya no circulan, las manos raspadas; y un enorme miedo a tener una fractura, pero  gracias a Dios la descartaron, diagnosticaron una lesión en los ligamentos que le dan sostén al tobillo, produciéndose una torcedura, que se traduce en dolor, inflamación e inestabilidad, con un tratamiento tan simple como inmovilización (tobillera) y medicación, acompañado de aplicación de hielo los primeros dos días y por supuesto no masajes, repito no masajes.
He retomado el cuadre perdido, es decir mi equilibrio, esta caída ha sido una buena terapia para prevenir el meter la pata. Hoy paso por la Martín Puchi y veo las aceras limpias. Será por mi caída?

No hay comentarios: