mayo 26, 2006

Yo los vi...

 
 
 
 
 

 

 
 
En el mundo se levanta una voz de alarma en defensa de niños, niñas y adolescentes víctimas de la explotación sexual y comercial que les roba sus derechos fundamentales. Esta explotación sexual tiene múltiples variables que van desde el abuso sexual por parte del adulto, hasta la remuneración económica por los favores, forma asquerosa de coerción que violenta su infancia.
 
Los datos estadísticos que presenta UNICEF son escandalosos; más de dos millones de niños y niñas (en su mayoría) son abusados anualmente, siendo la pobreza una de sus principales causas. La explotación sexual infantil es un mal universal y la República Dominicana no escapa de este horrendo hecho, pues nuestras niñas y niños están siendo abusados, se torna oscuro su futuro y el del país, yo los vi.

Vi en la Costa Norte, niños y niñas abusados, por hermanos, abuelos, tíos, vecinos, primos, extranjeros. etc., etc. Los vi acogidos en un lugar de buena voluntad que les ofrece un programa de esperanza hacia una nueva vida. Niñas tristes y sin alegría en sus miradas, niños con las manos sin sitio, se cubrían el rostro, bajaban la vista, miraban sin ver o veían sin mirar, creo haber visto una media sonrisa esperanzada en alguno de ellos o tal vez fue una ilusión ante la trágica realidad que tenía frente a mí. La desesperanza e incertidumbre, el dolor y la tristeza de los niños, niñas y adolescentes de este pueblo, ES UNA VERDAD.

Nuestra sociedad se desvía, y nosotros con ella, estamos convirtiéndonos en prisioneros pesimistas y lastimeros de la misma, vamos de lamentos en lamentos, desenfocados y nos estamos hundiendo, permitiendo que les roben la inocencia a nuestros hijos. No podemos negarnos a cumplir con nuestro deber ciudadano, a nuestra responsabilidad social, actuemos, y una manera de hacerlo sería cooperar y participar con las entidades, individuos y organizaciones que ya están enfrentando la situación y, sobre todo, tratemos de no ser indiferentes y busquemos la sensibilidad necesaria para enfrentar esta realidad.