mayo 19, 2006

El precio hay que pagarlo

 
 

 

 
 
 
En conversación con una amiga….
¿Por qué después de diez años de mi vida entregada a el, se olvida de las responsabilidades que adquirimos juntos?
¿Por qué me prometió villas y castillas y hoy no tengo mas que soledad?
¿Por qué nunca me permitió realizar mi vida profesional, para que solo me dedicara a el?
¿Por qué no reconoce a nuestro hijo?
¿Por qué me decía que solo me quería a mi?
¿Por qué me decía que llegaría a las nueve y nunca llegaba?
¿Por qué decía que esa vieja lo tenia harto y aburrido?
¿Por qué me mando flores y nunca llegó?
¿Por qué cuando se enoja conmigo desaparece como para castigarme, aun yo tenga la razón?
... Son tantos los porqués sin respuestas en una relación de amantes, que se escribirían con ellas mil y tantas columnas. La realidad es una, con mil variables, con tantas como seres humanos se combinen para tener relaciones clandestinas que le proporcionen placer, y es qué, se juntan dos que se esconden y se citan furtivamente de las miradas ajenas, en realidad, se juntan dos desconocidos que no siempre tendrán la oportunidad de conocerse bien fuera de una cama.

El hombre - no me gusta tocar el sentimiento masculino en lo que escribo, aunque hoy hago una excepción - es un ser maravilloso, divinamente niño y extremadamente egoísta del placer, por lo que no sabe desprenderse de lo que esta disfrutando y se hace un experto en el manejo de entuertos amorosos.

Nosotras románticas, ante un piropo en el momento oportuno ya sentimos que estamos amando o ante una billetera manejable queremos crear un compromiso eterno. Ni ellos ni nosotras podemos pretender responsabilidades que surgen como espejismos coyunturales y pasionales o por necesidad y codicia. En las relaciones de amantes, hombres y mujeres pasan muchas vicisitudes en mayor o menor grado. Las preguntas siempre surgirán, las respuestas nunca tendrán una respuesta de fiar.

Para quien esta amando de verdad será muy difícil manejarlo, para las que tienen un claro objetivo económico también, en ambos casos, el precio hay que pagarlo. Les remito al artículo Amigos–amantes del 13 de enero http://www.hoy.com.do/app/article.aspx?id=61574 de este Suplemento de Salud.