julio 21, 2006

La Capilla del Hombre


Cuando pensamos en una capilla lo asociamos a un centro para orar o rezar, al escuchar capilla pensamos en vírgenes y santos, en el perdón de nuestros pecados y por supuesto pensamos en una iglesia. Oswaldo Guayasamín, indígena y pintor ecuatoriano pensó en capilla y pensó en pintar la tragedia de la humanidad, sobre todo la tragedia de América a través de su historia de los últimos quinientos años, por sentir y amar creó LA CAPILLA DEL HOMBRE.

Un monumento sobrecogedor y santo donde el artista logró plasmar el dolor, la muerte, la ira, la miseria, la angustia de hombres, mujeres y niños de nuestros pueblos. La grandeza de esta Capilla está en como el silencio del color y el lamento de una imagen cobran vida con el vértigo de la expresión, como expresó Hugo Martínez Roble, agregando, “los colores se escuchan, las imágenes gritan, los sonidos transportan y agudizan los sentidos, para comprender lo incomprendido La Pietà de Guayasamín no lleva firma del autor, por este considerar que había hecho un plagio, sin embargo pudo haberla puesto, pues Jesús era el hombre, la Virgen María representaba a la mujer indígena, recreó un cuadro tan hermoso y triste como lo puede significar la partida del hombre por el hombre, una franca alusión de que la muerte en su Capilla no era la divina, sino la de la humanidad y la de su pueblo.

La Capilla es un bello y verdadero monumento arquitectónico al hombre de América, con murales que plasman descubrimiento, conquista y la muerte de miles y miles de indígenas. Murales que presentan al negro africano caído sin poder levantarse por tanta opresión, además de la ternura representada por una madre que abraza a su hijo, su madre.

Guayasamín nos habla en su obra de las razas y sus mezclas, usando un realismo social impresionante que nos aprieta el alma y nos pone a meditar: ¿Qué nos han hecho? ¿Qué hemos hecho? ¿Qué estamos haciendo? .Ir a visitar la Capilla del Hombre nos permite ir al pasado y apreciar la historia de un continente oprimido desde el lenguaje artístico e imponente de Oswaldo Guayasamín.

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