enero 27, 2006

Casada y en soledad...

 

 




… Felices para toda la vida… para nosotras el matrimonio es sagrado, al punto que la mujer que no se casa piensa que su vida está incompleta – craso error - , después de la maternidad, es la falta del matrimonio una de las carencias mas triste para una mujer.
 
Nos casamos y somos felices, hasta… que damos paso a la incomprensión y a la incomunicación como parte de la relación y nos comenzamos a sentir solas. Casada y en soledad, la peor de las soledades. La individualidad incomprendida cierra la razón al diálogo y destruye matrimonios. El no hablar de lo que sentimos con nuestro compañero, nos hace sentir que no somos tomadas en cuenta (erróneo o no), esto agrava la situación y damos paso a un lento rencor propiciador de un abismo mortal, que impide que fluya el amor y la armonía que debe primar dentro del hogar y nos angustiamos, nos desesperamos, se cae nuestra autoestima, se nos va la sonrisa y la plenitud y lo peor apelamos al orgullo y a la sin razón.
 
Si queremos ser justas, debemos de admitir, que en ocasiones nosotras propiciamos la soledad, cuando nos convertimos en verdugas y castigadoras de nuestros esposos, haciéndoles sentir inútiles y buenos para nada; bajo esa situación, difícilmente se puede mantener un matrimonio estable, sobre todo, recordemos que cuando maltratamos al esposo nos quedamos sin el marido. Siéntase una mujer con el derecho y el deber de reclamar lo que quiere y anhela, pero también, una mujer que sepa escuchar a quién le acompaña y le ama.
 
Existen terapias para parejas en conflicto… y aunque su marido le diga que eso es para locos y que la loca es usted, si lo ama busque ayuda y trate de resolver su problema esclareciendo las situaciones conflictivas. Exprésese y que no le importe lo que pueda pensar su esposo, no permita que el silencio mate su relación. No permita que el fantasma de la soledad arruine la armonía de su hogar y destruya la seguridad de su cama.


27 de enero 2006